Tener algún antecedente familiar, llevar una vida sedentaria, fumar, consumir alcohol en exceso o tener una alimentación inadecuada pobre en calcio y vitamina D son algunos de los factores de riesgo asociados con esta enfermedad ósea.
Una de cada cuatro mujeres mayores de 50 años presenta osteoporosis.
LA ACTIVIDAD FÍSICA influye directamente en el tejido óseo. La acción del movimiento del ejercicio sobre el hueso hace que este se fortalezca y se desarrolle, mientras que una carencia de movimiento provocaría la atrofia del hueso.
Las fuerzas de tensión, compresión y cizalla que provoca el ejercicio físico practicado de forma habitual hacen que las células de los huesos originen una respuesta de adaptación a estas fuerzas, haciendo el hueso más flexible y resistente a las fracturas.
EJERCICIOS RECOMENDADOS EN LA OSTEOPOROSIS
Los mejores ejercicios para cuidar el hueso son los de tipo aeróbico como:
caminar, trotar, bailar, nadar, la gimnasia y el aerobic. También ayudan aunque en menor medida los ejercicios de fuerza utilizando pesas sin demasiado peso.
EJERCICIOS CONTRAINDICADOS EN LA OSTEOPOROSIS
Rotaciones, flexiones, extensiones extremas de la columna vertebral y el esquí. |